aguantar ganas ir al baño

Por qué no debes aguantar las ganas de ir al baño

Aguantar las ganas de ir al baño es algo que a veces hacemos por necesidad y otras sin ser conscientes. Seguro que en muchas ocasiones has tenido que retener las ganas de orinar o defecar por estar desbordada en tu trabajo, por no tener un baño cerca, o porque este se encuentre en unas condiciones lamentables; pero ¿sabías que muchas mujeres hacen esto cada día de manera sistemática por pudor o miedo a contraer una infección en baños públicos?

En el post de hoy os contamos algunas de las repercusiones negativas que puede traer esta práctica para nuestro suelo pélvico.

  • Retener las ganas de orinar es algo perjudicial para nuestro organismo, ya que el almacenamiento prolongado y excesivo de orina en el interior de la vejiga hace que favorezca el crecimiento de bacterias y provoquen cistitis o infecciones de orina de repetición.
  • Si además esta práctica se convierte en algo habitual, podemos hacer que la vejiga se llene en exceso, que el detrusor (músculo de la vejiga) pierda fuerza de contracción en la fase de vaciado y que no terminemos de eliminar toda la orina en cada micción, generando un residuo postmiccional importante en el interior de la vejiga que a su vez provocará infecciones de orina y un aumento de la frecuencia urinaria.
  • Si el supuesto anterior empeora, es decir que se produzca un ensanchamiento crónico de la vejiga, esta perderá sensibilidad, dejará de funcionar con normalidad y en los casos más severos, el paciente tendrá que recurrir al autosondaje para eliminar la orina y así evitar infecciones de repetición e Incontinencia urinaria por desbordamiento o rebosamiento.
  • Además, retener mucho tiempo la orina, hará que los músculos del suelo pélvico trabajen en exceso para poder cerrar el esfínter uretral externo. Esto a la larga puede hacer que el esfínter se fatigue y aparezcan cuadros de Incontinencia urinaria al perder su capacidad contráctil en determinados momentos.

Consejos para no retener la orina

  • Orinar cuando tengamos un deseo real de ir al baño. Aproximadamente cada 3-4 horas con una ingesta normal de líquidos de unos 2l/día.
  • Nunca debemos anteponernos al deseo miccional, ni programar las micciones.
  • Nunca debes empujar con el abdomen para vaciar más rápido la vejiga, ya que estarás debilitando tus músculos del suelo pélvico y perdiendo la capacidad contráctil del detrusor.
  • Y sobre todo, no retengas las ganas de orinar mucho tiempo es una necesidad fisiológica.
  • En el caso de retener las ganas de defecar, una de las principales consecuencias es el estreñimiento.
  • Si al llegar las heces al recto no evacuamos, nos encontramos con diferentes problemas:
    • El primero, es que las heces al permanecer más tiempo de lo normal en nuestro intestino, se vuelven más secas y duras.
    • En segundo lugar, si retenemos las heces, la ampolla rectal se adapta al nuevo contenido y hasta que no vuelven a aparecer nuevas heces, no tendremos el reflejo de defecación, o lo que es lo mismo, las ganas de defecar.
  • De esta manera, cuando la persona quiera evacuar, tendrá que realizar un mayor esfuerzo y por tanto aumentará el riesgo de que aparezcan fisuras y/o hemorroides.
  • Cuando se ejerce mucha fuerza constantemente para evacuar, los músculos del suelo pélvico se debilitan pudiendo ocasionar un descenso de órganos: rectocele (cuando el recto cae e invade parte de la vagina), un prolapso rectal (cuando parte del recto sale por el ano), y una debilidad del esfínter anal que puede ocasionar Incontinencia de gases y/o heces.

Consejos para una buena salud digestiva

  • No retener nuca las heces, acudir cuando lo necesitemos.
  • Llevar una dieta saludable, rica en fibras, y con una correcta hidratación.
  • No empujar para evacuar y adoptar una correcta postura de defecación con los pies apoyados en un taburete y el tronco ligeramente inclinado hacia delante para verticalizar la ampolla rectal y así facilitar la evacuación.

Este artículo ha sido escrito por Elena Valiente, fisioterapeuta diplomada por la universidad Europea de Madrid especialista en Suelo Pélvico.

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