Incontinencia urinaria

¿A quién afecta?

La incontinencia urinaria es la pérdida de control de la vejiga. 

Los dos tipos más comunes de incontinencia urinaria que afectan a las mujeres son la incontinencia de esfuerzo y la incontinencia de urgencia, que también se conoce como vejiga hiperactiva. La incontinencia afecta al doble de mujeres que hombres. Esto puede deberse a que el embarazo, el parto y la menopausia podrían aumentar las probabilidades de incontinencia urinaria. La incontinencia urinaria no es una parte normal del envejecimiento y se puede tratar.

La incontinencia urinaria es la pérdida de control de la vejiga o la pérdida de orina.

Los riñones producen orina, que se almacena en la vejiga. La vejiga tiene músculos que se contraen cuando necesitas orinar. Cuando el músculo de la vejiga se contrae, la orina sale a través de un tubo que se llama uretra. Al mismo tiempo, el músculo del esfínter alrededor de la uretra se relaja y provoca que la orina salga del cuerpo.

La incontinencia sucede cuando los músculos de la vejiga se contraen y los músculos del esfínter no son los suficientemente fuertes como para cerrar la uretra. Esto causa una necesidad urgente y repentina de orinar que tal vez no puedas controlar. La presión que se ejerce cuando te ríes, estornudas o haces ejercicio puede causar la pérdida de orina. La incontinencia urinaria también puede ocurrir si hay un problema con los nervios que controlan los músculos de la vejiga y la uretra. La incontinencia urinaria te hace perder una cantidad pequeña de orina u orinar mucho de golpe.

La incontinencia urinaria afecta al doble de mujeres que hombres. Esto se debe a que los eventos que solo tienen relación con la salud reproductiva de las mujeres, como el embarazo, el parto y la menopausia, afectan a la vejiga, a la uretra y a otros músculos que sostienen a estos órganos.

Las mujeres de cualquier edad pueden sufrir incontinencia urinaria, pero es más frecuente en mujeres mayores. Esto se deben probablemente a los cambios hormonales durante la menopausia. Más de 4 de cada 10 mujeres mayores de 65 años tienen incontinencia urinaria.

Las mujeres atraviesan instancias específicas con su salud, como el embarazo, el parto y la menopausia, que pueden afectar las vías urinarias y los músculos que las rodean. Los músculos del suelo pélvico que sostienen la vejiga, la uretra, el útero y los intestinos pueden debilitarse o dañarse. Cuando los músculos que sostienen las vías urinarias están débiles, los mismos deben trabajar más para contener la orina hasta que estés lista para orinar. El esfuerzo y la presión extra sobre la vejiga y la uretra puede causar incontinencia urinaria o pérdidas.

Además la uretra de la mujer es más corta que la del hombre. Es más probable que cualquier debilitamiento o daño en la uretra de una mujer provoquen incontinencia urinaria. Esto se debe a que hay menos músculo para retener la orina hasta que estés lista para orinar.

Los dos tipos más comunes de incontinencia urinaria en mujeres son:

  • Incontinencia de esfuerzo. Este es el tipo de incontinencia más común. También es el tipo de incontinencia más frecuente entre mujeres jóvenes.2 La incontinencia de esfuerzo se produce cuando hay presión sobre la vejiga y esta trabaja con esfuerzo. La incontinencia de esfuerzo se produce cuando los músculos debilitados del piso pélvico ejercen presión sobre la vejiga y la uretra y las hacen trabajar más. Con la incontinencia de esfuerzo, los actos cotidianos que involucran a los músculos del suelo pélvico, como toser, estornudar o reír, pueden causar la pérdida de orina. Los movimientos repentinos y la actividad física también pueden causar pérdida de orina.
  • Incontinencia de urgencia. Con la incontinencia de urgencia, la pérdida de orina se produce por lo general a raíz de una necesidad fuerte y repentina de orinar y antes de poder llegar al baño. Algunas mujeres con incontinencia de urgencia pueden llegar al baño a tiempo pero sienten la necesidad de orinar más de ocho veces al día. Además tampoco orinan mucho una vez que llegan al baño. La incontinencia de urgencia es llamada a veces «vejiga hiperactiva» y es más frecuente en las mujeres mayores.3 Puede suceder cuando no lo esperas, cuando duermes, después de beber agua o cuando escuchas o tocas el agua corriente.

Muchas mujeres con incontinencia urinaria tienen incontinencia de esfuerzo y de urgencia. Esto se denomina incontinencia «mixta».

La incontinencia urinaria no es una enfermedad en sí misma. La incontinencia urinaria es un síntoma de otro problema de salud, por lo general músculos débiles del suelo pélvico. Además de la incontinencia urinaria, algunas mujeres tienen otros síntomas urinarios:

  • Presión o espasmos en la zona pélvica que causan una fuerte necesidad de orinar
  • Ir al baño más de lo normal (más de ocho veces por día o más de dos veces a la noche)
  • Orinar mientras se duerme (mojar la cama)

La incontinencia urinaria por lo general es producto de problemas con los músculos y los nervios que ayudan a la vejiga a sostener la orina o liberarla. Ciertas situaciones de salud particulares de las mujeres, como el embarazoel parto y la menopausia, pueden provocar problemas con estos músculos y nervios.

Otras causas de incontinencia urinaria incluyen:

  • Sobrepeso. Tener sobrepeso aplica presión en la vejiga, lo que puede debilitar los músculos con el tiempo. Una vejiga débil no puede sostener mucha orina.
  • Constipación. Las personas con constipación crónica pueden tener problemas de control con sus vejigas. La constipación o dificultad para ir de cuerpo puede ejercer presión o provocar que la vejiga y los músculos del suelo pélvico deban trabajar con esfuerzo. Esto debilita los músculos y puede provocar incontinencia urinaria o pérdidas de orina.
  • Daño en los nervios. Los nervios dañados pueden enviar señales a la vejiga en momentos inadecuados o no enviar ninguna señal. El parto y los problemas de salud como la diabetes y la esclerosis múltiple pueden provocar daños en la vejiga, la uretra o en los músculos del suelo pélvico.
  • Cirugía. Cualquier tipo de cirugía que incluya a los órganos reproductores femeninos, como una histerectomía, puede dañar los músculos del suelo pélvico, especialmente cuando se extrae el útero.5 Si los músculos del suelo pélvico están dañados, los músculos de la vejiga de la mujer tal vez no funcionen como corresponde. Esto puede provocar incontinencia urinaria.

A veces la incontinencia urinaria dura poco tiempo y se produce por otros motivos, por ejemplo:

  • Determinados medicamentos. La incontinencia urinaria puede ser un efecto secundario del uso de medicamentos como los diuréticos («píldoras de agua» utilizadas para tratar insuficiencia cardíaca, cirrosis hepática, hipertensión y ciertas enfermedades renales). La incontinencia por lo general desaparece cuando dejas de tomar el medicamento.
  • Cafeína. Las bebidas con cafeína pueden hacer que la vejiga se llene rápidamente, lo que a su vez puede provocar la pérdida de orina. Hay estudios que sugieren que las mujeres que beben más de dos tazas de bebidas con cafeína por día pueden ser más propensas a tener problemas de incontinencia. 6 Limitar la cafeína puede ayudar con la incontinencia porque hay menos esfuerzo en la vejiga.
  • Infección. Las infecciones del tracto urinario y la vejiga pueden provocar incontinencia por un período corto. El control de la vejiga por lo general regresa cuando desaparece la infección.

4 de cada 10 mujeres sufren de incontinencia urinaria durante el embarazo. Durante el embarazo, a medida que el bebé crece, empuja la vejiga, la uretra y los músculos del suelo pélvico hacia abajo. Con el tiempo, esta presión puede debilitar los músculos del suelo pélvico y provocar pérdidas de orina o problemas para orinar.

La mayoría de los problemas con el control de la vejiga durante el embarazo desaparecen después del parto, una vez que los músculos han tenido tiempo de recuperarse. Si todavía tienes problemas de vejiga luego de 6 semanas pasado el parto, habla con tu médico, enfermero o partera.

Los problemas durante el trabajo de parto y el parto, especialmente el parto vaginal, pueden debilitar los músculos del suelo pélvico y dañar los nervios que controlan la vejiga. La mayoría de los problemas con el control de la vejiga que pueden ocurrir como resultado del trabajo de parto y el mismo parto desaparecen después de que los músculos tienen tiempo de recuperarse. Si todavía tienes problemas de vejiga luego de 6 semanas pasado el parto, habla con tu médico, enfermero o partera.

Algunas mujeres tienen problemas de control en la vejiga cuando dejan de tener su período. Los investigadores creen que los niveles bajos de estrógenos después de la menopausia puede debilitar la uretra. La uretra ayuda a mantener la orina en la vejiga hasta que estás lista para orinar.

Además, al igual que todos los músculos, los músculos de la vejiga y la uretra pierden algo de fuerza a medida que envejeces. Esto significa que tal vez no puedas contener tanta orina a medida que envejeces.

Tu médico o enfermero te preguntarán por los síntomas y tu historial médico, por ejemplo:

  • La frecuencia de evacuación de la vejiga
  • Cuándo y cómo tienes pérdidas de orina
  • Cuánta orina pierdes
  • Cuándo comenzaron los síntomas
  • Qué medicamentos tomas
  • Si has estado embarazada y cómo fue el trabajo de parto y el parto

Tu médico o enfermero te harán un examen físico para buscar signos de problemas de salud que puedan provocar incontinencia.

Tu médico o enfermero también pueden hacerte otros exámenes, como:

  • Prueba de orina. Hacerte orinar en un frasco y enviar tu muestra de orina para hacer un análisis de laboratorio. En el laboratorio analizarán tu orina en busca de infecciones u otras causas de incontinencia.
  • Ultrasonido. Tu médico utilizará un transductor sobre tu abdomen para tomar imágenes de los riñones, la vejiga y la uretra. Tu médico buscará algo inusual que pueda ser la causa de la incontinencia urinaria.
  • Prueba urinaria de esfuerzo. Durante esta prueba, toserás o pujarás como si estuvieras en el parto, mientras tu médico busca si hay pérdida de orina.
  • Citoscopía. Tu médico inserta un pequeño tubo con una pequeña cámara en tu uretra y en la vejiga en busca de tejido dañado. Según el tipo de citoscopía que necesites, tu médico puede usar medicamentos para adormecer la piel y los órganos urinarios mientras estás despierta o puede sedarte por completo.
  • Estudio urodinámico. Tu médico inserta un tubo delgado en la vejiga y llena la vejiga con agua. Esto le permite al médico medir la presión de tu vejiga y ver cuánto líquido puede soportar la vejiga.

Tu médico o enfermero pueden pedirte que lleves un registro de 2 a 3 días de las veces que vacías tu vejiga o tienes pérdidas. Este registro puede ayudar a tu médico o enfermero a ver los patrones de incontinencia que pueden dar indicaciones sobre las posibles causas y tratamientos que pueden funcionar en tu caso.

Tú y tu médico y enfermero trabajarán juntos para crear un plan de tratamiento. Puedes comenzar con las medidas que puedes tomar en tu hogar. Si estas medidas no mejoran tus síntomas, tu médico o enfermero pueden recomendarte otros tratamientos si padeces incontinencia de esfuerzo o incontinencia de urgencia o ambas.

Tu médico o enfermero pueden sugerirte algunas cosas que puedes hacer en tu hogar para tratar la incontinencia urinaria. Algunas personas personas no creen que ciertas acciones sencillas sirvan para tratar la incontinencia urinaria. Pero para muchas mujeres estas medidas pueden ayudar a que desaparezca la incontinencia urinaria por completo o a que tengan menos pérdidas. Estas medidas pueden incluir:

    • Realizar los ejercicios de Kegel. Si tienes incontinencia por esfuerzo los ejercicios de Kegel pueden ayudar a fortalecer los músculos del suelo pélvico.
  • Entrenar la vejiga. Puedes ayudar a controlar la vejiga hiperactiva o la incontinencia de urgencia si fijas momentos para ir al baño. Comienza a controlar con cuánta frecuencia vas al baño por día en un diario de la vejiga (PDF en inglés, 499 KB). Luego, lentamente agrega 15 minutos entre cada visita al baño. Orina en cada ocasión, incluso si no sientes la necesidad de hacerlo. Al aumentar gradualmente el tiempo entre visitas, tu vejiga aprende a retener más orina antes de indicar la necesidad de volver a ir.
  • Bajar de peso. El peso adicional agrega más presión a la vejiga y a los músculos adyacentes, lo que puede provocar problemas con el control de la vejiga. Si tienes sobrepeso, tu médico o enfermero pueden ayudarte a crear un plan para bajar de peso optando por comidas sanas e incorporando actividad física en forma regular. Tu médico o enfermero pueden referirte a un dietista o fisioterapeuta para armar un plan de alimentación saludable y ejercicios.
  • Cambiar los hábitos de alimentación. Las bebidas con cafeína, carbonatadas (como las gaseosas) o el alcohol pueden provocar pérdidas de orina o empeorar la incontinencia urinaria. Tu médico puede sugerirte que dejes de consumir estas bebidas por un tiempo para ver si ayuda.
  • Dejar de fumar. Fumar puede empeorar muchos problemas de salud, incluida la incontinencia urinaria.
  • Tratar la constipación. Tu médico te puede recomendar que comas más fibra, ya que la constipación puede empeorar la incontinencia urinaria. Comer alimentos ricos en fibra (PDF en inglés, 166 KB) puede reducir la constipación.

Los ejercicios de Kegel, también llamados entrenamiento de los músculos del suelo pélvico, son ejercicios para los músculos del suelo pélvico que previenen o reducen la incontinencia urinaria de esfuerzo. Los músculos del suelo pélvico sostienen el útero, la vejiga, el intestino delgado y el recto.

Cuatro de cada 10 mujeres mejoraron sus síntomas después de realizar los ejercicios de Kegel. Estos ejercicios se pueden hacer todos los días y pueden ser especialmente útiles durante el embarazo. Pueden ayudar a evitar el debilitamiento de los músculos del suelo pélvico, que es bastante frecuente durante el embarazo y el parto. Los músculos del suelo pélvico también pueden debilitarse con los años y la disminución de la actividad física.

Algunas mujeres tienen síntomas urinarios porque los músculos del suelo pélvico están siempre tensos. En esta situación, los ejercicios de Kegel no te ayudarán con los síntomas urinarios y pueden causar más problemas. Habla con tu médico o enfermero sobre tus síntomas urinarios antes de realizar los ejercicios de Kegel.

Para hacer los ejercicios de Kegel:

  1. Acostarse. Puede resultar más fácil aprender a hacer los ejercicios de Kegel si estás recostada. No es necesario que te recuestes una vez que hayas aprendido a hacer los ejercicios de Kegel correctamente. 
  2. Contrae los músculos del área genital como si quisieras evitar que salga orina o un gas. Intenta no contraer los músculos de tu abdomen o piernas al mismo tiempo. Intenta contraer solamente los músculos pélvicos. Ten mucho cuidado de no tensar el estómago, las piernas o las nalgas (porque no estarías usando los músculos del suelo pélvico).
  3. Relájate. Contrae los músculos nuevamente y mantén la contracción por 3 segundos. Luego relájate por 3 segundos. Haz 3 series de 10 repeticiones por día.
  4. Pon en práctica los ejercicios de Kegel en cualquier parte. Cuando los músculos estén más fortalecidos, intenta hacer los ejercicios de Kegel sentada o parada. Puedes hacer estos ejercicios en cualquier momento, mientras estás sentada en tu escritorio o en el auto, al esperar en una cola o mientras lavas la vajilla. No hagas los ejercicios de Kegel mientras orinas. Esto puede debilitar los músculos del suelo pélvico con el tiempo.

Si no te sientes cómoda o no sabes si puedes hacer los ejercicios de Kegel sola, tu médico o enfermero pueden enseñarte cómo hacerlos. Puede que en tu zona haya algún fisioterapeuta especializado en suelo pélvico o algún otro especialista que te pueda enseñar cómo fortalecer estos músculos.

Pueden pasar 4 a 6 semanas antes de que notes que tus síntomas mejoran.

Los ejercicios de Kegel funcionan de manera diferente para cada persona. Los síntomas pueden desaparecer totalmente, puedes notar una mejoría en tus síntomas pero seguir con algunas pérdidas o puede que no sientas ningún tipo de mejoría. Pero aún si los síntomas no mejoran, los ejercicios de Kegel pueden ayudar a evitar que la incontinencia empeore.

Tal vez debas realizar los ejercicios de Kegel por el resto de tu vida. Incluso si los síntomas mejoran, la incontinencia urinaria puede regresar si dejas de hacer los ejercicios.

No. Muchas personas con incontinencia urinaria creen que deben beber menos líquidos para reducir sus pérdidas de orina. Pero necesitas líquidos, en especial agua, para tener una buena salud. (Pero el alcohol y la cafeína pueden irritar o exigir más esfuerzo a la vejiga y empeorar la incontinencia urinaria).

Las mujeres necesitan 91 onzas (aproximadamente 11 vasos) de líquido por día, que provienen de las comidas y bebidas que consumen. Tomar la cantidad suficiente de líquidos ayuda a mantener los riñones y la vejiga sanos, evita infecciones de las vías urinarias y previene el estreñimiento, que puede empeorar la incontinencia urinaria.

Después de 60 años, la gente es menos propensa a beber la cantidad de agua suficiente, por lo que sufren el riesgo de padecer deshidratación y afecciones que empeoran la incontinencia urinaria.

Si bien no siempre se puede evitar la incontinencia urinaria, puedes hacer lo siguiente para reducir el riesgo:

  • Realiza todos los días los ejercicios de Kegel, especialmente durante el embarazo y después de consultarlo con tu médico, enfermero o partera.
  • Busca llegar a un peso saludable y mantenerlo.
  • Come alimentos con fibra para evitar la constipación.

ENNA
*https://espanol.womenshealth.gov/a-z-topics/urinary-incontinence : sitio web del gobierno federal administrado por la Oficina para la Salud de la Mujer en la Oficina del Subsecretario de Salud en el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU.